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Editado Mar 7, 2022

Igualdad legal pero no real

Igualdad legal pero no real

Un año más, como cada 8 de marzo, celebramos el Día Internacional de las Mujeres. Este año no debemos pasar por alto el lema elegido por Naciones Unidas: “Igualdad de género hoy para un mañana más sostenible”. Estas palabras suponen un reconocimiento a la aportación de las mujeres en la adaptación al cambio climático para conseguir un futuro más sostenible para todas las personas.

En nuestro territorio, el esfuerzo realizado por las mujeres durante la época pandémica y postpandémica que nos está tocando vivir, tiene una vital importancia. Ellas son quienes han llevado a cabo gran parte de esos trabajos considerados esenciales y cuyo objetivo último es cuidar la vida de las personas y del resto de seres vivos. Es, por tanto, un día de reconocimiento a todas las mujeres por su contribución a la construcción de la sociedad actual, pero es también un día para señalar todos los obstáculos que impiden la participación plena de las mujeres en todas las áreas y en igualdad de oportunidades. La sociedad pierde valor y riqueza si renunciamos al talento femenino.

Nuestra Constitución reconoce el principio de igualdad como eje principal del resto del ordenamiento jurídico y social de nuestro país. Sin embargo, estudios e investigaciones corroboran que esa igualdad es legal pero no real.  Las mujeres siguen sufriendo dificultades en el acceso al mercado laboral, tienen obstáculos para la conciliación, siguen sufriendo explotación sexual, violencia sexual y otros tipos de violencia de género por el mero hecho de ser mujeres. Además, aún están lejos de estar ampliamente representadas en puestos de responsabilidad y lejos de acabar con la brecha salarial. Por ello, es importante promover la participación de los hombres en proceso de camino hacia la igualdad, lograr su implicación en las tareas que han sido tradicionalmente asignadas a las mujeres. La corresponsabilidad es fundamental si queremos lograr una igualdad real.

Los poderes públicos tienen la responsabilidad de trabajar para poner fin a las desigualdades impulsando políticas que contribuyan a lograrlo. Las mujeres, que representan la mitad de la población, tienen derecho a ocupar el lugar que les corresponde y a vivir en una sociedad como personas libres, sin barreras de género que obstaculicen su desarrollo. Es, en definitiva, una cuestión de derechos humanos.

Avanzar en igualdad es consolidar nuestros principios democráticos. Los avances del movimiento feminista también han conseguido grandes logros y en esa línea debemos continuar.

En este 8 de marzo queremos tener un recuerdo y un reconocimiento especial a las mujeres ucranianas a quienes, en estos días, les está tocando sufrir el horror de la guerra. Es un 8 de marzo teñido por este conflicto que nos entristece y que, en cierto modo, tiene su origen en el patriarcado. Nos esforzaremos de corazón por seguir construyendo sociedades pacíficas y resilientes.

“El que no todo haya cambiado de forma permanente, definitiva e irrevocable no significa fracaso” dice Rebecca Solnit. Como ella misma sostiene “es asombroso que tanto haya cambiado en solo cuatro o cinco décadas. Todo cambio es mucho, pero no lo suficiente y eso es lo que debe motivarnos a seguir trabajando por una sociedad más igualitaria”.

Azucena Suárez, Vicesecretaria de Acción Social y Mujer del PP de Segovia.